Concepto de Ciencia Tecnología y Sociedad.

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INDICE

1.1 ¿Qué es ciencia, tecnología y sociedad?

2.1 Concepto de ciencia tecnología y sociedad.

2.2 Aproximación al concepto de sociedad

2.3 Sociedades y desarrollo tecno científico: tipologías.

2.4 El cambio social: algunas interpretaciones.

2.5 La articulación democrática de lo social como condición para la participación activa en las decisiones tecnas científicas.

2.6 La imagen tradicional de la ciencia y la tecnología.

2.7 Los estudios cts.

2.8 Ciencia, tecnología y reflexión ética.

¿Qué es ciencia, tecnología y sociedad?




Los estudios sociales sobre ciencia, tecnología, y sociedad “tratan de cómo los valores sociales, políticos, y culturales, afectan a la investigación científica y a la innovación tecnológica, y de cómo éstas, al mismo tiempo, afectan a la sociedad, a la política y a la cultura”.

Uno de los tópicos en el debate actual sobre la ciencia y la tecnología consiste en determinar que tanto han servido para configurar a las sociedades modernas y trasformar a las tradicionales. Los progresos científicos como también tecnológicos han modificado radicalmente la relación del hombre con la naturaleza y la interacción entre los seres vivos. Hoy en día la ciencia y la tecnología calan los niveles más altos en la sociedad actual.

La ciencia y la tecnología no se pueden estudiar fuera del contexto social en el que se manifiestan. Entre la ciencia y la tecnología existe un claro estado de simbiosis; en otras palabras, conviven en beneficio mutuo. Aunque el efecto de ambas actuando conjuntamente es infinitamente superior a la suma de los efectos de cada una actuando por separado.

Y, sin embargo, ante estos progresos que no podían ni siquiera imaginar las autopistas del pasado, empiezan a surgir preguntas cada vez más serias sobre el lugar que incumbe la ciencia y la tecnología en nuestra sociedad; y además con una constancia tal que no se pueden ignoras tales problemas. Leí una frase escrita por Albert Camus, la cual me llamó mucho la atención.




2.1Concepto de Ciencia Tecnología y Sociedad.

Es el conocimiento sistematizado, elaborado mediante observaciones, razonamientos y pruebas metódicamente organizadas. La ciencia utiliza diferentes métodos y técnicas para la adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto de hechos objetivos y accesibles a varios observadores, además de estar basada en un criterio de verdad y una corrección permanente. La aplicación de esos métodos y conocimientos conduce a la generación de más conocimiento objetivo en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables referidas a hechos observables pasados, presentes y futuros. Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.

TECNOLOGÍA: Tecnología es el conjunto de conocimientos que permiten construir objetos y máquinas para adaptar el medio y satisfacer nuestras necesidades. Aunque hay muchas tecnologías muy diferentes entre sí, es frecuente usar el término en singular para referirse a una de ellas o al conjunto de todas. La actividad tecnológica influye en el progreso social y económico.

2.2 Aproximación al concepto de sociedad

La sociedad es el conjunto de individuos que comparten una cultura, y que se relacionan interactuando entre sí, cooperativamente, para formar un grupo o una comunidad.

2.3 Sociedades y desarrollo tecno científico: tipologías.

La revolución tecno científica, la tecno ciencia es una forma de practicar la ciencia y la tecnología que surge en los años 80 en EUA y que se extiende a otros países. La tecno ciencia convive con la ciencia y la tecnología convencionales, pero presenta según nuestro autor rasgos característicos: La investigación se organiza y el conocimiento se gestiona de manera industrial o empresarial, como una cadena productiva orientada a la eficiencia y la rentabilidad, con financiación privada en su mayor parte y políticas públicas de estímulo. El sujeto de la tecno ciencia es híbrido, plural y complejo; una multitud de agentes participan a través de grandes equipos y amplias redes de investigación: científicos, ingenieros, técnicos, políticos, militares, empresarios, gestores, etc.




El conocimiento tecno científico no es un fin en sí mismo, tiene una función instrumental, es un medio para la acción, para la realización de intereses y objetivos. La búsqueda de la verdad es sólo uno de los valores en juego. La tecno ciencia es una forma, o una fuente, de poder y de riqueza. Sirve para la supremacía política o militar, para el desarrollo económico y empresarial; es un activo estratégico de los estados, las sociedades civiles y los emprendedores. La informática y en general las TIC son las herramientas básicas para el desarrollo de la tecno ciencia, su método de trabajo esencial, mediante procesos de simulación, cálculo, etc. En la tecno ciencia intervienen una pluralidad de valores. Los valores económicos, militares, políticos, epistémicos o técnicos suelen estar en su núcleo. Pero también actúan, más en su periferia, los valores jurídicos, sociales, ecológicos, morales, etc. Todo ello provoca frecuentes conflictos de valores. El conocimiento deviene empresa, capital y mercancía, objeto de propiedad y comercio, la investigación se constituye como un sector económico decisivo, como forma de negocio y medio esencial del poder. Con la innovación basada en la investigación se busca crear nuevos productos que capten mercados y generen beneficios. La tecno ciencia se preocupa por su imagen pública, en busca de legitimidad y consenso, precisamente porque, de hecho, cambia más las sociedades humanas y la vida de las personas que la propia naturaleza. Podríamos decir que la tecno ciencia representa la plena absorción de la ciencia y la tecnología por parte del capitalismo, al que transforma. Actúa como fuerza productiva fundamental y característica de la sociedad informacional que ella misma ha creado en buena medida: una sociedad donde más que ciudadanos hay clientes, usuarios, consumidores.

2.4 El cambio social: algunas interpretaciones.

La primera cuestión citada anteriormente ha sido tratada por López Cerezo, lo cual nos invita a obviar su tratamiento. Esto alude al hecho de considerar —como con todo otro campo intelectual o científico— el carácter universal del conocimiento. En tal sentido, el campo CTS merece las mismas definiciones y categorías —aunque quizá no sus determinaciones— en el sur como en el norte. Sin embargo, veremos más adelante que diferentes componentes de lo que iremos delineando como el campo o pensamiento CTS en América Latina adolece de imitaciones o transferencias geográficas inadecuadas.

Respecto a la segunda cuestión —qué podemos entender por movimiento—, convendría abordarla al final de este trabajo, porque me cuesta deslindar la idea de movimiento de las posibles propuestas que pueden hacerse respecto al desarrollo de dicho campo. En cuanto al asunto de la legitimidad de uniformidad u homogeneidad del concepto de América Latina, debo aclarar de entrada que, si existe tal legitimidad, no se sustenta en la constatación de homogeneidad. Por el contrario, en muchos aspectos la ciencia y la tecnología como componentes de CTS y su mismo desarrollo son afectados por la diversidad. Sin embargo, por un lado las similitudes pueden autorizar una aproximación colectiva de la cuestión y, por otro, en muchos aspectos el pensamiento latinoamericano sobre CTS se ha proyectado como un discurso sobre América Latina en su conjunto, y sus cultores han adquirido, con frecuencia, liderazgo regional.




Por lo tanto, nos resta empezar por la cuestión de qué ciencia y de qué tecnología hablamos cuando nos referimos a América Latina, porque de otra forma sería difícil entender la peculiaridad que pueda tener el pensamiento o movimiento CTS en la región, y porque careceríamos de una referencia fundamental para sugerir líneas de trabajo en el abordaje de la CTS por parte de la educación. Después de una caracterización muy somera de la ciencia y la tecnología en América Latina, me gustaría sumergirme en el desarrollo histórico de su movimiento CTS. Entonces voy a destacar el tipo de problemas que fue abordado para conformar el pensamiento sobre este tema. Seguidamente, intentaré un juego de comparaciones entre el contenido de dicho pensamiento en sus comienzos y las características que muestra el movimiento en el presente. A continuación trataré de señalar, sobre la base del mosaico heterogéneo que presenta el campo de CTS, lo que existe y lo que falta en América Latina. Por último, destacaré las orientaciones que predominan en la enseñanza de la materia en la región.

2.5 La articulación democrática de lo social como condición para la participación activa en la decisión tecno científicas.

Los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) y la educación tienen espacios significativos de interacción. CTS es un campo interdisciplinar en el que se plantea una consideración socialmente contextualizada de la actividad científica y tecnológica y se promueve una mayor participación social en las decisiones que la orientan. Ambos propósitos tienen en el ámbito educativo un escenario especialmente propicio para su desarrollo. Con la educación se pretende la integración de los individuos en su contexto social a través de la adquisición de los conocimientos, las destrezas y las actitudes necesarias para su participación activa en la vida social y el ejercicio de la ciudadanía en sociedades complejas y democráticas. Por tanto, en la interacción entre saberes y valores es donde la acción educativa y los estudios CTS tienen su principal espacio de confluencia. Desde CTS se reivindica un desarrollo tecno científico sensible a los compromisos sociales por razones similares a las que definen la educación de los individuos como algo más que la enseñanza de determinados saberes. La referencia a lo valorativo es imprescindible para dar significado a la acción educativa y para dar sentido al progreso tecno científico 

La historia del desarrollo tecno científico y la historia de la educación han tenido un momento clave en la aparición de las sociedades industriales. Los siglos XIX y XX estuvieron marcados por la alianza entre el desarrollo industrial y la innovación tecno científica. Uno de los resultados de esta alianza fue una inusitada aceleración del cambio social que, de ser un proceso supra generacional en los siglos y milenios anteriores, pasó a tener una dimensión inter generacional durante el siglo XX y hasta intra generacional al comenzar el siglo XXI. La educación en las sociedades preindustriales no requería instituciones específicas ni largos periodos de adiestramiento. Los saberes, destrezas y normas que el individuo debía interiorizar eran básicamente los mismos durante generaciones y para adquirirlos bastaba con el contacto directo con las labores (4) y hábitos del mundo adulto de unas comunidades que sufrían pocos cambios de una generación a otra. Sin embargo, con la revolución industrial se abre una época en los que los saberes, las habilidades y las costumbres de la tradición comunitaria no resultan adecuados para la inserción del individuo en un mundo que se transforma radicalmente de una generación a otra. La relación entre el aprendiz y el maestro se torna especializada y se aísla en contextos específicos durante un tiempo relativamente largo que incluye al menos la infancia y, a veces, la juventud. Así va ganando importancia social la institución escolar como lugar que alberga un creciente caudal de conocimientos y normas (lo que se conoce como currículo (5)), de carácter muy específico (las disciplinas escolares (6)) y cuya legitimación suele hallarse no sólo en la conservación del acervo común del pasado sino, principalmente, en la preparación y capacitación del individuo y las sociedades para los retos del futuro.




2.6 La imagen tradicional de la ciencia y la tecnología.

Esta imagen de la ciencia (conocida a menudo como concepción heredada), imperante hasta los años 60 se puede caracterizar por los siguientes rasgos: a) la ciencia es el modo de conocimiento que describe la realidad del mundo (siendo acumulativa y progresiva); b) la ciencia es nítidamente separable de otras formas de conocimiento (que en el programa neopositivista se estiman residuos metafísicos o veleidades poéticas); c) las teorías científicas tienen estructura deductiva, y pueden distinguirse de los datos de observación; d) la ciencia es unitaria, y todas las ramas podrán ser reducidas a la física; e) la ciencia es neutra, está libre de valores.

Las filosofías clásicas de la ciencia, (tanto en su versión verificacioncita, como en la falsacionista) entraron en estancamiento y quiebra ya al comienzo de la década de 1950, en buena parte debido a la imposibilidad de aplicar sus rígidos aparatos formales a grandes sectores de disciplinas científicas reales. Como dice Juan Vázquez (1988), se había creado una ciencia ideal “que ellos mismos forjaron a imagen y semejanza de sus más nobles deseos lógico-formales”. En los años 60, autores como Kuhn, Feyerabend, Toulmin o Hanson, con atención a la historia, inauguraron un nuevo enfoque, con un mayor énfasis en la dinámica de la ciencia y en el contexto de descubrimiento. Había que olvidarse de intentar atrapar “esa cosa llamada ciencia” (título de un libro de Chalmers) en los moldes del análisis lógico, y en cambio recurrir a consideraciones históricas e incluso evolutivas. Otros de los mitos de la concepción heredada de la ciencia que iban a caer eran la imagen de un desarrollo lineal y acumulativo de progreso de los conocimientos, y la separación entre ciencia pura y ciencia aplicada o tecnología, estando la primera a salvo de enjuiciamiento moral, mientras la segunda podría hacerse acreedora de tales juicios en función de su buena o mala aplicación.




Hanson, apoyándose en la psicología de la Gestalt, señaló la “carga teórica de los hechos”, es decir, el que todo dato recogido es un dato lastrado por el contexto previo del experimentador. Dependiendo del entorno cultural y de pre-juicios (a menudo ocultos), el observador destaca ciertos datos y los relaciona de forma diferente a la que se daría en otro contexto. Este tema ha pasado a la discusión filosófica como la infra determinación de los datos de observación por nuestras teorías previas.

2.7 Los estudios CTS.

Los estudios sociales de la ciencia y la tecnología, o estudios sobre ciencia, tecnología y sociedad (CTS), constituyen un campo de trabajo en los ámbitos de la investigación académica, la educación y la política pública.

CTS se origina hace tres décadas a partir de nuevas corrientes de investigación en filosofía y sociología de la ciencia, y de un incremento en la sensibilidad social e institucional sobre la necesidad de una regulación democrática del cambio científico-tecnológico.

En este campo se trata de entender los aspectos sociales del fenómeno científico-tecnológico, tanto en lo que respecta a sus condicionantes sociales como en lo que atañe a sus consecuencias sociales y ambientales.

El enfoque general es de índole interdisciplinar, concurriendo en él disciplinas de las ciencias sociales y la investigación académica en humanidades como la filosofía y la historia de la ciencia y la tecnología, la sociología del conocimiento científico, la teoría de la educación y la economía del cambio técnico.

CTS define hoy un campo de trabajo bien consolidado institucionalmente en universidades, centros educativos y administraciones públicas de numerosos países industrializados.

CTS trata de promover la alfabetización científica, mostrando la ciencia como una actividad humana de gran importancia social. Forma parte de la cultura general en las sociedades democráticas modernas.

CTS trata de estimular o consolidar en los jóvenes la vocación por el estudio de las ciencias y la tecnología, a la vez que la independencia de juicio y un sentido de la responsabilidad crítica.

CTS trata de favorecer el desarrollo y consolidación de actitudes y prácticas democráticas en cuestiones de importancia social relacionadas con la innovación tecnológica o la intervención ambiental.

CTS propicia el compromiso respecto a la integración social de las mujeres y minorías, así como el estímulo para un desarrollo socioeconómico respetuoso con el medio ambiente y equitativo con relación a generaciones futuras.

CTS intenta contribuir a salvar el creciente abismo entre la cultura humanista y la cultura científico-tecnológica que fractura nuestras sociedades.

2.8 Ciencia, tecnología y reflexión ética.




La relación entre ciencia, tecnología y ética puede considerarse una relación problemática. Si bien desde hace ya varios años se multiplican los discursos acerca de la responsabilidad social del científico y también sobre cuestiones éticas y bioéticas –tanto en espacios académicos como de divulgación científica–, está claro que esto no implica necesariamente una expansión de la reflexión en torno al desarrollo de la práctica tecno científica y su orientación ético-política.

Considero que para que tal reflexión se torne efectiva es necesario, en un primer momento, analizar los conceptos en juego. Porque no siempre está claro qué entendemos por “ciencia”, por “tecnología” y tampoco por “ética”, a pesar de la familiaridad que inviste a tales conceptos. Aún más, es frecuente que la sobreabundancia en el uso de las palabras provoque una suerte de banalización que desgasta su sentido, al punto de convertirlas en cáscaras vacías de contenido aun cuando mantengan intacta su contundencia retórica.

Entre los términos de moda, el de “bioética” y también el de “tecno ciencia” –en especial a partir de la publicación en el año 2003 del libro de Javier Echeverría titulado La revolución tecno científica– han ganado un espacio interesante en cursos, publicaciones y notas en medios masivos. Ambos pueden resultar útiles a la hora de avanzar en el análisis, pero a condición de que logren escapar de la banalización señalada.

La bioética, por ejemplo, se manifiesta como recurso eficaz para enfrentar los conflictos que la tecno ciencia detona, en especial en el campo de las ciencias biomédicas. Sin embargo, con frecuencia este recurso sólo alcanza para realizar un operación cosmética, en la que se regulan o “maquillan” ciertas consecuencias no deseables del desarrollo tecno científico. Maquillaje o “barniz” de ética que deja intactos los supuestos que arraigan en nuestras prácticas y que no estamos dispuestos a cuestionar, entre otras cosas porque eso implicaría una reconfiguración de la modalidad de producir, comunicar y aplicar el conocimiento que, en caso de modificarse, afectaría sin duda los intereses de poderosas minorías.




2.9 La educación en CTS.

Investigadores en ciencias sociales y humanidades, en universidades o centros de investigación, con formación básica en filosofía, sociología, economía o historia de la ciencia o la tecnología.

Profesores de enseñanza secundaria, con responsabilidades docentes o institucionales en enseñanza de las ciencias u organización curricular.

Educandos en enseñanza secundaria, y en las diversas especializados de la enseñanza superior, incluyendo pre- y postgrado en humanidades, ciencias sociales, ciencias naturales e ingenierías.

Periodistas científicos y público general receptor de la comunicación de la ciencia a través de los medios.

Administradores de programas y políticas de ciencia y tecnología.