ETICA 2

¿Qué es la ética?

La ética apunta a responder una gran pregunta.

¿Cómo debo vivir?

Las creencias éticas dan forma a la forma en que vivimos: lo que hacemos, lo que hacemos y el mundo que creamos a través de nuestras elecciones. Las preguntas éticas exploran lo que Aristóteles llamó “una vida bien vivida”.

La ética no es solo un ejercicio para filósofos o intelectuales. Es el núcleo de la vida cotidiana.







Hacemos preguntas éticas cada vez que pensamos en cómo debemos actuar. Ser ético es parte de lo que nos define como seres humanos. Somos racionales, pensando, eligiendo criaturas. Todos tenemos la capacidad de tomar decisiones conscientes, aunque a menudo actuamos por costumbre o en línea con las opiniones de la multitud. Todos podríamos tomar decisiones éticas conscientes y conscientes si quisiéramos.

Hacemos preguntas éticas cada vez que pensamos en cómo debemos actuar. Ser ético es parte de lo que nos define como seres humanos.

Hay momentos en que esas preguntas se convierten en desafíos que no podemos resolver solos.

Los problemas éticos complejos pueden ser individuales y privados o generalizados y sistémicos, que involucran a grupos, organizaciones o comunidades enteras. La angustia que causan estos desafíos es real y generalizada, dejando a las personas atrapadas y luchando, ansiosas o rotas.







La ética proporciona un marco para responder bien a estas preguntas. Nos permite ser consistentes en nuestros juicios, proporcionar razones para nuestras creencias y examinar de forma crítica las opiniones. Lo más importante es que la ética nos permite actuar de acuerdo con un conjunto de valores y principios fundamentales.

Las personas éticas tienen lo que el filósofo Tomás de Aquino llamó “conciencia bien informada”. Viven lo que Sócrates llamó “una vida examinada”, una vida particularmente asociada con el ser humano. Las personas éticas intentan responder a la pregunta de cómo vivir reflexionando sobre situaciones difíciles. Luego actúan de una manera que es fiel a lo que son y lo que creen.







¿Por qué ser ético?

A mucha gente le gusta jugar al abogado del diablo y preguntar por qué deberían ser éticos. Después de todo, a veces hacer lo que es ético tiene un costo personal. Si la ética significa que no podemos explotar a otras personas, decir mentiras o robar cuando estas cosas son lo mejor para nosotros, ¿para qué molestarse?

Las preguntas éticas son una parte ineludible del ser humano. Pensamos y actuamos de acuerdo con juicios éticos todo el tiempo, queramos o no. A menudo, las cosas que conducen nuestras acciones son desconocidas para nosotros, que respaldan los hábitos que nos llevan a actuar para bien o para mal sin pensarlo mucho. La reflexión ética nos ayuda a hacer juicios responsables que reflejan lo que más nos importa.

Hay algunas otras cosas que debes saber sobre ética.

No todo es teoría y dilemas complejos.







La ética no es solo para los “grandes problemas”. ¿Deberíamos ejecutar criminales? ¿Podemos destruir embriones para la investigación médica? ¿Mentir bajo juramento?

Estos temas son complejos y merecen atención, pero la ética cubre más que estas grandes cosas.

Informa nuestras interacciones cotidianas. ¿Deberíamos decirle una verdad a un amigo, aunque sabemos que le molestará? ¿Debemos comprar huevos orgánicos de corral a pesar de que cuestan más que las alternativas? ¿Es lujoso gastar mi dinero en un viaje al extranjero cuando hay personas que mueren de hambre?

La ética también mira más allá de las acciones específicas. Sí, queremos saber cómo actuar en este momento, pero también queremos saber cómo estructurar nuestras vidas como un todo. Esta es la parte de la ética que Aristóteles llama. eudaimonia – mejor traducido como ‘floreciente’.

La ética nos ayuda a hacer lo correcto, pero también nos ayuda a vivir una vida que vale la pena vivir.

No todas las preguntas éticas tienen una respuesta correcta. Está bien.







No existe una teoría ética que pueda resolver perfectamente cada situación. Muchas cosas en nuestra vida tienen valor moral, a veces entran en conflicto. Los dilemas morales son inevitables.

¿Debería decir una mentira para proteger a un miembro de la familia que ha hecho algo malo? Mucha gente diría que mentir siempre es malo. Pero esas mismas personas probablemente piensan que tenemos deberes especiales para cuidar de nuestras familias. Nuestra respuesta en un caso como este depende de cuánto valoremos ciertos ideales: la verdad o la familia.

¿Y si valoramos a ambos por igual? Aquí es donde la ética se pone dura. Desafortunadamente, incluso cuando nos enfrentamos a un dilema moral, todavía tenemos que tomar una decisión.

En estos casos, debemos aceptar los límites de la certeza cuando se trata de decidir lo que debemos hacer. A veces, nuestra gama de opciones se reduce a elegir la alternativa menos mala. A veces podemos sentirnos realmente “atrapados” por un problema. En esos casos, quizás debamos confiar en nuestra experiencia y nuestra conciencia.