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Neumonía – causas, síntomas, tratamiento

La neumonía es una infección bacteriana o viral de los pulmones. Los síntomas pueden incluir fiebre, escalofríos, dificultad para respirar, tos que produce flema y dolor en el pecho.

La neumonía generalmente puede tratarse con éxito en el hogar con antibióticos, pero algunos casos pueden requerir hospitalización y pueden resultar en la muerte. Las vacunas están disponibles contra algunos de los agentes infecciosos más comunes que causan neumonía.








Causas

La neumonía es una infección de los sacos de aire en los pulmones y es causada por bacterias, virus o, raramente, hongos. La mayoría de los casos de neumonía son causados ​​por bacterias, más comúnmente neumonía por S. treptococcus (enfermedad neumocócica), pero la neumonía viral es más común en niños.

Los pulmones están formados por lóbulos separados: tres en el pulmón derecho y dos en el pulmón izquierdo. La neumonía puede afectar solo un lóbulo de los pulmones o puede estar muy extendida en los pulmones. La afección se puede clasificar por el área del pulmón afectada y por la causa de la infección.

Cualquier persona puede desarrollar neumonía, pero algunos grupos tienen mayor riesgo:







  • Bebés y niños pequeños – particularmente aquellos nacidos prematuramente.
  • Personas que han tenido una infección viral reciente, como un resfriado o influenza (la gripe).
  • Los fumadores.
  • Personas con afecciones pulmonares crónicas como asma, bronquitis o bronquiectasias.
  • Personas con sistemas inmunitarios suprimidos.
  • Personas que beben alcohol en exceso.
  • Pacientes en el hospital.
  • Personas que han tenido problemas para tragar o tos después de un derrame cerebral, conmoción cerebral u otra lesión cerebral.
  • Personas de 65 años o más.

La neumonía puede desarrollarse cuando una persona respira pequeñas gotas que contienen organismos causantes de neumonía. También puede ocurrir cuando las bacterias o virus que normalmente están presentes en la boca, nariz y garganta, entran a los pulmones.


Signos y síntomas

La neumonía viral tiende a desarrollarse lentamente durante varios días, mientras que la neumonía bacteriana generalmente se desarrolla rápidamente, a menudo durante un día.

La mayoría de las personas que desarrollan neumonía inicialmente tienen una infección viral como un resfriado o gripe, que produce síntomas como dolor de cabeza, dolores musculares y fiebre. Si se desarrolla una neumonía, los síntomas comúnmente incluyen:







  • Fiebre alta.
  • Resfriado.
  • Falta de aliento.
  • Aumento de la frecuencia respiratoria.
  • Una tos que empeora y puede producir esputo (flema) con sangre o con decoloración.
  • Dolores agudos en el pecho: causados ​​por la inflamación de la membrana que recubre los pulmones.

En bebés y niños, los síntomas pueden ser menos específicos y pueden no mostrar signos claros de una infección en el pecho. Comúnmente tendrán fiebre alta, parecerán muy mal y se volverán letárgicos. también pueden tener respiración ruidosa o ruidosa, dificultad para alimentarse y hacer un gruñido con la respiración.

También es posible que la piel, los labios y los lechos de las uñas se vuelvan oscuros o azulados. Esta es una señal de que los pulmones no pueden suministrar suficiente oxígeno al cuerpo. Si esto ocurre, es vital buscar asistencia médica de inmediato.


Diagnóstico

Si se sospecha neumonía, es importante buscar atención médica de inmediato para poder realizar un diagnóstico preciso y administrar un tratamiento adecuado.

El médico tomará un historial médico y realizará un examen físico. Durante el examen, el médico escuchará el tórax con un estetoscopio. La respiración ronca, los sonidos crepitantes, las sibilancias y la respiración reducida en una parte específica de los pulmones pueden indicar neumonía.

Para confirmar el diagnóstico, generalmente se toma una radiografía de tórax. La radiografía mostrará el área del pulmón afectada por la neumonía. También se pueden tomar exámenes de sangre y se puede enviar una muestra del esputo al laboratorio para su análisis.








Tratamiento

La mayoría de los casos de neumonía se pueden tratar en casa. Sin embargo, los bebés, los niños y las personas con neumonía grave pueden necesitar ingresar al hospital para recibir tratamiento.

La neumonía generalmente se trata con antibióticos, incluso si se sospecha neumonía viral, ya que también puede haber un grado de infección bacteriana. El tipo de antibiótico utilizado y la forma en que se administra dependerán de la gravedad y la causa de la neumonía.

Si puede ser tratado en casa, el tratamiento generalmente incluye:

  • Antibióticos: se administran por vía oral en forma de tabletas o líquidos.
  • Medicamentos para aliviar el dolor.
  • Paracetamol para bajar la fiebre.
  • Descanso.

Si se requiere tratamiento en el hospital, el tratamiento generalmente incluye:

  • Antibióticos administrados por vía intravenosa (a través de un goteo en una vena).
  • Terapia de oxígeno: para garantizar que el cuerpo reciba el oxígeno que necesita.
  • Fluidos intravenosos: para corregir la deshidratación o si la persona está demasiado enferma para comer o beber.
  • Fisioterapia: para ayudar a eliminar el esputo de los pulmones.

Recuperación

La neumonía puede tardar varias semanas en recuperarse por completo. La tos puede continuar por un período de tiempo hasta que el esputo se haya eliminado de los pulmones. Esto es parte del proceso de recuperación. También se puede experimentar fatiga y una tolerancia reducida al ejercicio.

Si la tos empeora o la recuperación lleva más de varias semanas, es importante consultar a un médico para una evaluación adicional. Los fumadores deben hacerse una radiografía de tórax después de seis semanas para confirmar la eliminación completa de los pulmones.








Prevención

Se pueden tomar los siguientes pasos para reducir el riesgo de contraer neumonía:

  • Amamantar a su bebé (preferiblemente más de cuatro meses) – para ayudar a fortalecer su sistema inmunológico.
  • Dejar de fumar y asegurar una casa libre de humo.
  • Manteniendo su hogar cálido y bien ventilado.
  • Vacunación, en particular contra la enfermedad neumocócica, la tos ferina, Hib (Haemophilus influenza tipo b) y la influenza.
  • Lavado de manos regular y minucioso.
  • Evite el contacto siempre que sea posible con personas que tengan resfriados, gripe u otras infecciones.

Las vacunas contra la enfermedad neumocócica pueden no siempre prevenir la neumonía, pero pueden prevenir complicaciones graves de la neumonía en caso de que ocurra una infección.