LAS-BOTAS-ADECUADAS

LAS BOTAS ADECUADAS

Hay palabras que, aunque son claras en su contexto, son a veces poco específicas en su alcance. Una de ellas es “adecuado”. Esta palabra la oímos con frecuencia de los profesionales de seguridad industrial, quienes califican de “adecuado” o “inadecuado” un comportamiento, equipo o condición determinada.

Nuestra charla de hoy esta relacionada con un elemento de gran importancia en nuestra protección personal -las botas- y aprovecharé para hablar de “adecuadas”, pues esta palabra tiene un alcance particular al hablar de ellas.

Hay diferentes tipos de botas de acuerdo con la protección que deben proporcionar: (En este punto el supervisor pregunta por la protección que se requiere de las botas y hace una lista que leerá al final)





• Humedad
• Polvo
• Golpes y caída de objetos
• Energía eléctrica

Una vez identificados los riesgos a los que estamos expuestos, podemos elegir las botas adecuadas para protegernos de ellos. Por ejemplo, si el piso es húmedo o hay charcos, las botas adecuadas serán de caucho. Si existe riesgo de golpes, elegiremos unas botas con protección de acero.

Como todo elemento de protección personal, las botas deben ser cuidadas y mantenerse en buen estado. (En este punto el supervisor pregunta por el cuidado que se debe dar a las botas y hace una lista que leerá al final)

• Las botas se deben usar para lo que fueron diseñadas. Es decir, unas botas de cuero no deben ser usadas en ambientes húmedos, pues se reduce su vida útil.




• Evitemos siempre hacer “pruebas” de las botas. Probar la resistencia del protector de acero arrojando objetos sobre él puede dañarlo u ocasionar otros accidentes.

• Una vez que terminemos nuestro turno de trabajo, limpiemos las botas. Esto asegura su vida útil y además nos permite identificar posibles daños en ellas.

• Si no estamos usando las botas debemos mantenerlas en un lugar seco, fresco y lejos de las temperaturas extremas.

Usemos siempre las botas en los pies y para lo que fueron hechas. Las botas no se deben usar para golpear objetos o para reemplazar el martillo.

¿Alguna vez han usado botas u otro calzado que no ajusta bien a sus pies?



En el caso del calzado de trabajo este es un elemento clave. Imaginen un bailarín usando zapatos más grandes o pequeños de los que debiera. ¿Creen que un bailarín profesional los usaría? definitivamente no. El sabe que su trabajo se echará a perder si lo hace.

Alguna vez noté que un trabajador caminaba muy despacio y torcía un pie de manera inusual. Le pregunté si estaba lesionado y el me contestó que su bota le maltrataba el pie. Les pregunto: ¿creen ustedes que debemos trabajar bajo esas condiciones? (En este punto el supervisor invita a los asistentes a comentar sobre esto y concluye)

De ninguna manera debe permitirse esto. Primero porque podemos lesionar nuestros pies y porque esa incomodidad puede ocasionar accidentes.

En conclusión, “adecuado” para el caso de las botas es un par que nos proteja de los riesgos que no podemos eliminar y que nos permita realizar nuestras labores dentro de la comodidad necesaria para evitar posibles accidentes.