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LA FRAGILIDAD DE LA VIDA Y LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO

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MANÉJELO CON CUIDADO!. Su contenido es frágil!, ¿Quién no leyó esta advertencia? Está escrita en todas las cajas que contienen objetos de cristal. Hay otra advertencia: una flecha y una inscripción indican “Este lado hacia arriba”. Todos hemos leído estas advertencias. ¿Alguien las leyó en la puerta de un automóvil?. Naturalmente, nadie. Nadie las aceptaría, fundamentalmente, porque no hay una convicción firme que el contenido de un automóvil también es frágil, muy frágil. Debido a esta falta de convicción, algunos conductores, ocasionalmente, lanzan sus vehículos contra otros o contra objetos fijos del camino y, en otras hasta colocan sus automóviles “ruedas arriba”. ¿Resultado?. Daños a los “objetos” frágiles que lleva el automóvil, objetos preciosos e irremplazables porque están dotados de vida.




El paso de la vida a la muerte está separado por una etapa de transición la cual puede ser relativamente ancha: es cuando alguien dice “la vida de … está extinguiéndose lentamente como la llama de un candil”. Es el caso de las muertes – no pocas veces deseadas, que llegan lentamente como las provocadas por enfermedades degenerativas tales como el cáncer y otras. O muy angosta, como el caso de las muertes súbitas provocadas por las enfermedades cardiovascular y los accidentes.

La causa principal de muertes súbitas entre las edades de 4 y 44 años, son los accidentes. Los accidentes del tránsito tienen, además, el deshonroso privilegio de ocupar el primer lugar en la lista de las distintas clases de accidentes mortales.

De acuerdo con las estadísticas: cerca de 8 millones de personas son víctimas de percances en la vía pública. Un cuarto de millón muere a consecuencia de los mismos. ¿Causas? Muchas. Sin embargo los accidentes automovilísticos ocurren fundamentalmente, por la interacción de cuatro factores, que son:





a. Vehículo
b. Conductor
c. Camino
d. Entorno,

de estos cuatro factores, el conductor es indudablemente, es el principal. Los estudios han demostrado que más del 85% de las causas de todos los accidentes del tránsito giran en torno del conductor, ya sea del vehículo que éste conduce como el de los otros vehículos con los cuales comparte el camino.

En la búsqueda de causas básicas se llega a la conclusión que los conductores provocan, directa o indirectamente la mayoría de los accidentes por: falta de pericia en el volante, falta de conocimiento de seguridad en el manejo (no saben manejar defensivamente) y, lo que es más importante, por falta de motivación o actitudes de seguridad. Si a través de la educación pudiésemos transformar a todos estos factores negativos en positivos, téngase la absoluta seguridad que los accidentes del tránsito podrían reducirse en más de un 90% ¿porque?.




Porque un conductor idóneo, educado y con buenas actitudes nunca conducirá si no se encuentra en buen estado psico-físico; no consumiría bebidas alcohólicas antes de sentarse detrás de un volante, ajustaría la velocidad de su vehículo a las condiciones del camino, el tiempo y el estado de tránsito; respetaría todas las reglas y señales viales, no viajaría ni permitiría a alguien viajar sin antes colocarse el cinturón de seguridad, mantendría su automóvil en condiciones óptimas de seguridad, planearía por anticipado sus viajes, permanecería atento a las intenciones y acciones de los otros conductores y los transeúntes, conocería cuáles son las medidas defensivas que debe tomar ante cualquier situación imprevista, no viajaría tramos demasiados largos sin descansar, no observaría el espejo retrovisor antes de cambiar el carril o para descubrir si le está siguiendo un “pisacolas”, dejaría la distancia necesaria entre dos vehículos que circulan en una misma dirección, controlaría frecuentemente el inflado de los neumáticos, no encandilaría y muchas otras cosas más.




El conductor defensivo sabe, además, que debe respetar a quienes comparten el camino con él, ser gentil y no devuelve las malas acciones con una agresión sino con actitudes educadoras. El conductor defensivo actúa así porque sabe que el contenido de su automóvil es muy frágil e irreemplazable.